
Me senté en el sillón con un vaso con coca-cola. Hasta quedarme dormido.
‘’Tommy! Tommy!’’ Bill le gritaba a Tom.
Era agosto 30 en menos de 3 días cumplirían 14 años. ‘’Tommy!’’ Bill volvió a gritar. Se dirigió hacia la puerta de el cuarto abriéndola. Al alzar la mirada Bill había quedado en shock. ‘’Bill! Toca la puerta antes de entrar!’’ dijo Tom subiéndose el zipper del pantalón. Bill se había sonrojado completamente sintiendo mariposas en su estomago. ‘’Que quieres?’’ le pregunto en tono de asqueado. ‘’Eh eh… buscaba… mi camisa negra…’’ pregunto Bill mirando el suelo. Tom se dirigió alado de la cama y la agarro del piso, y se acerco a Bill. ‘’Toma.’’ Dijo Tom dándole la camisa. ‘’Gracias Tommy’’ dijo Bill… Se quedo pensativo por 3 segundos. Y rápidamente se acerco a los labios de Tom besándolos delicadamente. Tom se quedo paralizado sin saber que decir o hacer.
Pasaron los días así, Bill no dejaba de pensar en ese beso que le había robado a Tom. Desde entonces nada era lo mismo, Tom y Bill no compartían tanto tiempo juntos como solían. Bill empezaba a sentirse terrible, culpable y triste. Pasaron dos meses, todo había vuelto a la normalidad al parecer. O al menos eso parecía.
Una noche llego Bill de casa de Andreas, su gran amigo de toda la vida. Entro al cuarto corriendo y se dio cuenta que Tom dormía así que intento no hacer mucho ruido. Bill se quito la camisa para irse a dormir pero en eso… ‘’Billi’’ dijo Tom en un hilo de voz. La mirada de Bill se dirigió a Tom y se acerco a su cama. ‘’Que quieres Tom?’’ ‘’Billi’’ volvió a decir Tom. Bill se había dado cuenta que Tom dormía. Era la perfecta oportunidad para que Bill pudiera sentir esos labios que le estaban volviendo loco. Bill cerró los ojos y se acerco. Bill sentía la caliente respiración de Tom en su cara mientras rozaba sus labios. Lo beso dulcemente.
Así pasaron las noches de Bill, esperando que Tom se durmiera para poder besar sus labios. Bill le dejaba notas secretas en el casillero, diciéndole que le quería, y que le parecía muy guapo, pero siempre lo escribía con una letra diferente, para que no supiera. Tom siempre pensó que era la vecina, o al menos eso pensaba por los últimos 3 años.
Desperté de haber tenido esos sueños. Abrí mis ojos y bebí un poco mas de coca cola en el vaso, prendí un cigarrillo. No podía evitar sentirme vacio y confundido, incline mi cabeza de nuevo cerrando mis ojos.
Recordé uno de mis recuerdos más preciados y más extraños.
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