Sunday, April 4, 2010

Capitulo 5: ''Liandonos y Bebiendo''


Una noche estábamos de fiesta, los chicos, Andreas y yo. Era una gran fiesta con un ambiente de lo mejor para beber, fumar, bailar, y pasarla genial. Tenía un cigarrillo en la mano y un vaso de vodka con redbull en la otra. Estaba charlando con Andreas. Era difícil escuchar así que nos acercamos un poco para escuchar mejor. A tal punto que no me di cuenta que estábamos hablándonos al oído; siempre había sido muy coqueto y por instinto los gestos que hacía, la forma que me reía, era muy atrayente.

Pude ver por el reflejo del vaso a Tom, le mire discretamente mientras Andreas me decía algo al oído. Sonreí plácidamente. Un plan había llegado a mi mente; iba a jugar un juego peligroso pero sin duda divertido. Me pare y le cogí a Andreas del brazo llevándolo a un lugar más privado por así decirlo. Sentía las miradas de Tom, observando cada movimiento; vi como se acerco un poco para ver que sucedía...
Andreas: Que hacemos aquí Bill? – pregunto. Puse mi mano en su hombro acercándome a el y bese sus labios levemente.
Tenia que admitir que Tom era el que me volvía loco con sus besos pero Andreas besaba de una forma espectacular también.
Deje mi trago a un lado y apague mi cigarrillo, Andreas hiso lo mismo y puso sus manos alrededor de mi cintura acercándome más a él y yo puse las mías sobre su cuello besándole apasionadamente. Aunque seré sincero; mas de una vez abrí mis ojos para ver la cara de Tom. Este se quedo un buen rato hipnotizado, a la escena pero luego se fue.

La noche termino así, Andreas y yo liándonos y bebiendo; pero no llego a mas, tal vez la próxima vez llegue a algo mucho mejor. Cada vez me gustaba más Andreas, me gustaba como me cortejaba, como me deseaba con sus ojos; su desesperación por que fuera suyo. Esas cosas me hacían sentir importante, hacían sacar al Bill que había enterrado muy enfondo.

La noche siguiente había salido con Andreas nuevamente después del concierto, pero simplemente fuimos a cenar. Andreas sabía muy bien mis gustos, me llevo a un restaurante japonés, que era mi comida favorita, pero siempre me llevaba a lugares diferentes. Me dejo en el hotel regalándome un beso en los labios antes de bajar del coche.
Estaba sacando la tarjeta llave de la habitación de mi bolso cuando sentí alguien observándome, no quise ni mirar, ya me imaginaba quien era. Abrí la puerta e iba a entrar pero esa mano me cogió del brazo. Mis sospechas eran ciertas era él; podría reconocer su olor a mil kilómetros.
Bill: que quieres hermano? – pregunte con una mirada de placidez.
Tom: Que haces con Andreas todo el tiempo? Tan rápido te olvidaste de mi? – pregunto tapando su inseguridad con un tono picaresco pero yo conocía suficientemente bien la forma que actuaba mi hermano, y había estudiado muy bien sus caras y sus tonos de voz al paso de los años.
Bill: Pues si hermano, se te paso el tren – dije diciendo adiós con la mano a un tren imaginario.
Tom: No te creo, se que Andreas no puede hacerte sentir lo que yo. Ni lo iguala. – dijo entrando conmigo en la habitación. Acorralándome contra la pared – sabes que me necesitas.

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